Las redes sociales son un infierno, ¡volvamos a los blogs!

Likes, reposts, citas, comentarios, algoritmos, "shadowban", subir vídeos, reels, tiktoks, pasar más de X horas en una app de forma partícipe para que te tenga en cuenta, subir posts todos los días, seguidores fantasma, números, números y más números... Solo escribirlo es agotador.

Como fan ruidoso que me considero y llamo, dejar esos "números" hacia otras personas no me supone un problema, pero como artista, no quiero ser creador de contenido, no quiero ser influencer. Ser un equipo de un solo hombre también implica llevar redes sociales para promocionar mi trabajo como buenamente se puede, y claramente para estas plataformas no es suficiente. Vivir preocupado por el rendimiento de mis publicaciones en redes sociales no era lo que me imaginaba cuando, de pequeño, pensaba y deseaba ser un artista. Deseaba dibujar mucho y muy bien, hacer muchos tebeos, ver a mis personajes animados algún día... Pero mucho del tiempo que debería pasar dibujando lo paso cuidando unas redes sociales, que aunque me tomo con mucha calma, siguen afectando a mi ritmo de trabajo y más importante, a mi percepción sobre mí mismo. Ver cómo todo el mundo suben más cosas que tú, cómo tantísima gente es mil veces mejor que tú... Miles de razones para ver tu propia imagen machacada a largo plazo, igual que un burnout que pesa.

Este año hago 10 años publicando en redes sociales de forma regular, compartiendo mi arte con el mundo de esta forma, y cada año la presión iba subiendo. Desde los 15 hasta los 25 que tengo ahora mismo, y no podría estar más agradecido con el amor, apoyo y comunidad de amigos que me han dado las redes sociales. No todo es malo, en absoluto, me alegra considerarme una de las personas a quienes ha dado más cosas buenas que malas, pero hay algo que echo de menos en las redes sociales... El viejo internet. La gente interactuando con amor, con menos malicia, poder hablar de tonterías sin miedo a las críticas, la falta de algoritmos abusivos y redes sociales con finalidad comercial ante todo. Echo de menos cuando las redes sociales también eran... Bueno, sociales.

Desde el año pasado llevo pensando y montando un humilde blog para publicar sin presiones ni vergüenzas, un rincón seguro y tranquilo donde expresarme con mayor soltura y desapego de los números, interacciones, validación externa... En general, un sitio donde contar por pasión y diversión, tanto de mi trabajo, mis proyectos, como de mis gustos, aficiones, sobre quién soy en el mundo.

Algo que me está costando llevar a cuestas es el concepto de que no soy solo mi arte, soy mucho más que eso. El arte, la creatividad, el dibujo, dibujar, es una parte tan intrínseca de lo que sea que vive dentro de mí que a veces olvido vivir para lo demás que existe dentro. Cada vez me permito menos usar las redes sociales como algo donde simplemente hablar, de nuevo preocupado por el rendimiento, los "qué dirán", el miedo a ser insuficiente, ridículo, demasiado humano. Porque sí, es un miedo que, suene a broma o no, tengo. Mostrarse vulnerable para lo malo y para lo bueno es un tipo de desnudez que temo más que la física, y cuando te tapas hasta arriba con adicción al trabajo, al estar ocupado, con despersonificación en pos de la productividad, ese miedo solo crece y crece bajo las sábanas.

Así que sí, las redes sociales son un infierno, como resumen general, y este blog existe para poder existir siendo raro, personal, pasional, y lo más importante, siendo un blog para mí.

Y con todo eso dicho... La primera mención a mi blog se encuentra en un fanzine que hice el año pasado con el mismo propósito, el de ser raro, personal, pasional, y hacer un proyecto para mí, LONG LIVE THE KING. Mi idea es que el juego avance lento pero seguro, siempre he querido hacer un juego, así que, ¿por qué no? El fanzine digital se puede encontrar en Ko-fi e Itch.io , porque sí, antes de ser una VN (visual novel/novela visual/llámaloX) ha sido un pequeño recopilatorio de arte, cómics y poemas de los protagonistas, un rey y su caballero. Se cuenta una historia de amor difícil y no tan feliz como a uno le gustaría, pero en el juego me gustaría que, al menos, un final fuera feliz (lo que suelen llamar como "final verdadero" en los juegos)



Quiero hacer proyectos que signifiquen algo para mí, aunque sea simplemente para alimentar mi gustos tontos, y quiero un internet donde pueda ser más pesado, "cringe" y sobre todo más yo.
Espero que sea quien sea que lea esto, si es que alguien me lee, lo haga con la mejor de las intenciones y sobre, todo, que si también sufre estos miedos e incertidumbres del internet, le anime a ser auténtico/a/e y que disfrute sus gustos y el acto de crear sin tanto estrés por opiniones agresivas o la cantidad de números que puedan salir de ello.

Hasta aquí esta pequeña introducción de mi blog y mi burnout con las redes, ¡un abrazo digital y nos vamos leyendo!





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